Halloween y sus dulces!

Hola!!! Ya tenía meses de no pasar por estos rumbos! Pero se acerca Halloween y este tema se me hizo súper adecuado para escribir y dar mi punto de vista, una mamá dedicada 100% a su toddler de 2 añitos que cuida mucho y está en pro a la alimentación saludable.

La pregunta que escucho muy seguido en esta época es: «Apoco si llevarás a Darío a pedir dulces en Halloween»? Relájense! Diganme a que niño no le va a gustar esta fecha? Y es una vez al año!!! La respuesta es simple, claro que sí, ya tiene lista su calabaza y su disfraz. Más allá de que religión o creencias tengas de esta fecha, hablare desde mi perspectiva.

Crecí en frontera y eso se traduce que se vive mucho más la tradición de Halloween… Me tocó ir a pedir dulces en EU, y de ahí era ley ir por la hamburguesa a McDonald’s.

Ahora de adulta y siendo mamá, no me explicó porque la palabra dulces es sinónimo de niños… He escuchado mucho la frase de «es niño déjalo que coma», porque tenemos la creencia que el dulce hace feliz al niño? Me he preguntado si acaso estamos evadiendo una responsabilidad indirecta que nos corresponde a nosotros como papás?. Qué creen que lo haga más feliz al niño? Que le dediquen tiempo/calidad? O un simple dulce? A lo qué voy, es que cuando era niña pensaba que lo más grandioso era tener muchos dulces, cuando la realidad es que ese día se volvía divertido, pues veía a mamá involucrarse a conseguir un disfraz, a maquillarme, al ver que ella también se disfrazaba, al ir de su mano tocándo casa por casa a pedir un dulce y al finalizar no era la hamburguesa si no el hecho de convivir y cenar fuera de casa. Eso hace divertido Halloween.

Darío no le interesa los dulces y no porque no le gusten, si no porque no está familiarizado. Claro que de vez en cuando lo verán comiendo nieve, pan, chocolate, pero no está basada su alimentación la mayor parte de eso.

La información es responsabilidad, cuando supe que hace el azúcar en el cuerpo de un pequeñito, no me dieron ganas de hacer que Darío le agarrara el gustó tan chiquito. El azúcar es adictivo y eso creo que todos lo sabemos. No se trata solo de caries y obesidad, sino de las enfermedades derivadas que -según la comunidad científica- van a provocar la primera generación de jóvenes con una esperanza de vida menor que sus padres por los malos hábitos alimentarios.


El problema que tenemos como sociedad es una falta de conciencia crítica y falta de costumbre de leer e interpretar los etiquetados de los productos. Asociamos el azúcar al que se toma a cucharadas, pero no nos damos cuenta de que existe otro azúcar peligroso que está escondido y disimulado. Incluso los productos que dicen “sin azúcar añadido” son engañosos porque si vemos su composición comprobamos que no es verdad.
La Asociación Americana de Corazón acaba de publicar en la revista Circulation el estudio Added Sugars and Cardiovascular Disease Risk in Children, con la recomendación de reducir en niños el consumo de azúcares añadidos -sólidos o líquidos-a menos de 25 gramos al día, lo que equivaldría a 100 calorías o seis cucharitas de azúcar, y no deben tomar más de ocho onzas de bebidas azucaradas por semana. El documento es el primer reporte científico de la AHA que recomienda límites específicos para el consumo de azúcar en los niños.
Algunos alimentos y bebidas contienen azúcar natural, pero los azúcares agregados –que tienen muchos nombres y se encuentran en muchos productos– se introducen en el transcurso de procesamiento o preparación.
Los azúcares agregados tienen muchos nombres en las etiquetas de ingredientes en comidas, como el jarabe de maíz de fructosa alta, la dextrosa, la fructosa, el jugo de fruta y otros. El azúcar agregado no solo se encuentra en pasteles y galletas, puede ocurrir en una variedad de comidas como una ensalada de pollo china, salsa de barbacoa, pan para hamburguesas y aderezos para ensaladas.
El exceso de azúcar en la dieta infantil puede llevar consigo problemas que afectan al metabolismo, el corazón, los dientes e incluso en el rendimiento escolar del niño.

1. Aumenta el colesterol y los triglicéridos.

2. Provoca obesidad porque incrementa el aporte calórico. La obesidad infantil es el principal problema que afecta a los niños de países desarrollados. De hecho, la OMS (Organización Mundial de la Salud) la declaró hace tiempo como epidemia entre la población mundial. La obesidad a su vez conlleva muchos otros trastornos, como los problemas de corazón.

3. Puede ocasionar diabetes, la segunda enfermedad crónica más común en la infancia.

4. No tiene ningún valor nutricional ya que carece de vitaminas y minerales lo que favorece una dieta poco saludable quitando el hambre y reduciendo la ingesta de otros alimentos.

5. Sube la presión arterial. Esto, indudablemente, afecta directamente al corazón.

6. Puede provocar daño pancreático.

7. Favorece la aparición de caries dentales. El consumo excesivo de azúcar es una de las principales causas de caries en niños cada vez más pequeños.

8. Hiperactividad, ansiedad y depresión.

9. Falta de concentración. Por lo tanto, causa también de bajo rendimiento escolar.

10. Enfermedades cardíacas.

Ahora que saben todo esto, ustedes deciden como alimentar a sus niños.

Recuerden que nos imitan, ayudaría mucho que ustedes no comieran ese tipo de alimentos en frente de ellos… Y no es enseñarlos que el azúcar es malo, no. Es enseñarlos a elegir las opciones que le harán bien a su salud.

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