Alimentación complementaria Parte II

Una de las máximas dudas que tuve al iniciar la AC fue, Cuándo introducir los alimentos potencialmente alergenicos?

En la actualidad el comité de nutrición de la asociación española de pediatría señala que no hay evidencia de que retrasar la introducción de alimentos potencialmente alergénicos más allá de los 6 meses prevenga el desarrollo de alergia a estos, independientemente del riesgo de atopia que presenten. Por el contrario, hay estudios que sugieren que la introducción precoz de algunos de dichos alimentos en pequeñas cantidades pudiera disminuir la aparición posterior de alergia. De esta forma, a falta de más estudios que aclaren cuál es la mejor estrategia para la prevención de alergias, se recomienda el seguimiento de las pautas de la Organización Mundial de la Salud (OMS): mantenimiento de la lactancia materna e introducción progresiva de los distintos alimentos alrededor del sexto mes (nunca antes del cuarto mes), de uno en uno, según las costumbres familiares, para diversificar la dieta del lactante y mejorar su aporte nutricional.

Le tuve mucho miedo a darle huevo a Darío, por todo lo que leía, hasta que investigue, y constate lo mencionado de los alimentos potencialmente alergenicos, se lo ofrecí apartir del séptimo mes, muy bien cocido y es fecha que le encanta en todas sus presentaciones.

Fruta y Verdura

Se aconseja introducir progresivamente toda la variedad de frutas y verduras disponible, en
cualquiera de las comidas diarias, e ir variando también la forma de presentación (triturada, en pequeños trozos…). No hay unas frutas mejores que otras para comenzar, la decisión la tienes tú cómo mamá.

Se recomienda evitar durante el primer año de vida las verduras de hoja verde con alto contenido en nitratos, como la acelga, e la espinaca por el riesgo de metahemoglobinemia. En el caso de introducirlas en la alimentación, deben representar menos del 20% del contenido total del plato. En los niños mayores, hasta los 3 años, conviene no dar más allá de una ración diaria de estos.

Aquí va algo muy importante, el gusto por los diferentes sabores (dulce, salado, ácido y amargo) se forja desde temprana edad.
Si acostumbramos al paladar a sabores ácidos, como algunas frutas, o amargos, como algunas
verduras, su consumo será mayor a lo largo de la vida. Además, la exposición precoz a diferentes sabores podría disminuir el riesgo de rechazo a probar nuevos alimentos.


Los zumos de frutas no ofrecen ningún beneficio nutricional respecto a la fruta entera, su ingesta elevada puede contribuir a la ganancia inadecuada de peso, en algunos casos sobrepeso y, en otros, escasa ganancia ponderal, al desplazar el consumo de otros alimentos. Además, aumentan
el riesgo de caries. Por tanto, se recomienda el consumo de fruta entera.

Cereales

Al iniciar la AC, se pueden ofrecer cereales en diversos formatos; dando preferencia a las harinas integrales.
Los cereales pueden introducirse en polvo disueltos en leche, añadidos a purés, en forma de arroz hervido y triturado, pan, pasta, arepas o tortas de maíz, quínoa o avena, según la edad y el estado madurativo del bebé. Existen además otras fuentes de hidratos de carbono complejos que aportan energía, como las papas y el camote.

Se pueden mezclar las harinas con frutas, verduras o agua.
Se recomienda evitar los azúcares. Para ello, si se consumen cereales en polvo u otros productos específicos para lactantes, hay que desaconsejar aquellos que contengan miel o azúcares añadidos en su composición.

Alimentos ricos en proteínas

Este grupo está constituido fundamentalmente por las carnes rojas, el pollo, el pescado, el marisco, los huevos y las legumbres. Se pueden ofrecer en forma de puré, cocinados o en pequeños trozos en bebés más mayores. Ofrecer diariamente alimentos de este grupo,
de forma variada, especialmente aquellos ricos
en hierro. El pescado es un buen alimento, aunque se debe limitar el consumo de pescados de gran tamaño depredadores y de vida larga, como el emperador, el pez espada, el cazón, la tintorera y el atún, por la posibilidad
de contaminantes como el metilmercurio, especialmente en niños pequeños.

Alimentos ricos en hierro

El hierro es un micronutriente cuyos depósitos se ven influenciados por el pinzamiento tardío del cordón al nacer, entre otros factores. Los depósitos disminuyen desde el nacimiento y a partir del sexto mes aumenta el riesgo de anemia ferropénica. La carne roja es una fuente principal de hierro con buena biodisponibilidad. También son una buena opción la yema de huevo y los cereales enriquecidos con hierro. Existen alimentos de origen no animal con hierro, como guisantes, lentejas, frijoles, frutos secos, brócoli y algunos tipos de pan que, aunque representan una fuente de hierro menor y de más difícil absorción, también deben formar parte de la dieta de los niños.

Cómo tip puedo decirte que se absorbe mejor el hierro cuando se come algo con vitamina c, muchas veces le preparo unos taquitos de frijoles a Darío y le parto una naranja.

Lácteos

De los 6 y 12 meses, la leche materna sigue siendo el alimento principal, por lo que se recomienda mantenerla a demanda, sin disminuir el número de tomas. La AC no es “sustitutiva”, sino “complementaria”. Si el lactante mayor de 6 meses realiza al menos 4-5 tomas de pecho al día, no se precisan otras fuentes de
lácteos.

Se puede ofrecer yogur natural
o queso desde los 9 meses y leche de vaca entera a partir de los 12 meses. Hay que tener en cuenta que la leche materna sigue
siendo el lácteo de primera elección y se recomienda por encima de cualquier otra leche, siempre que madre e hijo lo deseen, hasta
los 2 años o más. En el caso de lactantes no amamantados, la fórmula indicada por encima de los 6 meses de edad es la fórmula de continuación. Según se vaya
diversificando la dieta, disminuirá la cantidad de leche ingerida, aunque se recomienda mantener al menos dos raciones de lácteos diarios (aproximadamente 500 ml al día). Darío ya solo toma leche en la noche 11 onzas y utiliza la leche de fórmula enfagrow 3, la verdad es que si se la rebajo porque a mí gusto tiene mucha azúcar.

Sal y Azúcar

La recomendación de la OMS de limitar la ingesta de sal a menos de 5 g/día (2 g de sodio) es aplicable para adultos y niños por encima de los 2 años. Sin embargo, los lactantes necesitan muy pequeña cantidad, pues sus riñones son demasiados
inmaduros para manejar las sobrecargas de sal.
Por este motivo no debe añadirse sal a la AC de los bebés, aunque pueda
parecernos insípida.
La leche materna tiene la cantidad necesaria y lo mismo ocurre con las fórmulas infantiles.

La cantidad máxima de sal es:
❖ Hasta los 12 meses: menos de 1 g de sal al día (menos de 0,4 g de sodio).
❖ 1 a 3 años: 2 g/día (0,8 g de sodio).
En cuanto a las recomendaciones de consumo de azúcares, la OMS recomienda26:
❖ Limitar el consumo de productos con elevado contenido en azúcares:
bebidas azucaradas, zumos o batidos de frutas comerciales y bebidas o
postres lácteos azucarados.
❖ Reducir la ingesta de azúcares libres en adolescentes y niños mayores
de 2 años (2-18 años) a menos del 5% del consumo calórico total. Esto
representa 15-28 g de azúcares libres (3,5-7 cucharaditas de té) para
niñas y 16-37 g (4-9 cucharaditas de té) para niños, de acuerdo con la edad.
❖ Estas recomendaciones no están dirigidas a niños <2 años, sin embargo, en menores de
2 años, diversas sociedades científicas recomiendan evitar los azúcares añadidos y libres
en la alimentación de los lactantes y niños pequeños.

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